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miércoles, 13 de junio de 2018

Las mujeres y las personas LGBT también nos estamos jugando la paz en estas elecciones


La coyuntura actual se nos presenta, a quienes defendemos los derechos de las mujeres y de las personas LGBT, también compleja.

 No es suficiente con elegir una candidatura que se comprometa a implementar el Acuerdo de Paz, por más fundamental que esto sea. Se trata de elegir una que comprenda que las discriminaciones que enfrentan cotidianamente las mujeres y las personas LGBT hacen parte también de las desigualdades estructurales que han alimentado el conflicto social y la lógica de la violencia en nuestro país, y que comprenda también, que estas desigualdades se acentúan aún más cuando se trata de mujeres indígenas, afrodescendientes, trans y empobrecidas, dados los altos niveles de estigmatización, racismo y clasismo que persisten en Colombia. En otras palabras, que comprenda que la paz nunca es completa si dejamos que se base en exclusiones.
Ad portas de la segunda vuelta de elecciones presidenciales en el país, son múltiples los llamados a la defensa de la paz que se hacen desde variados sectores. Para nuestro momento histórico, la paz se materializa principalmente a través de la implementación del Acuerdo Final firmado entre el gobierno y las FARC en 2016, y las expectativas de avance de la Mesa de Negociaciones entre el gobierno y el ELN, instalada en 2017.
En ambos casos se trata de una paz que va más allá del silenciamiento de los fusiles. Como resultado de la movilización de la sociedad civil en torno al proceso con las FARC, se trata de una paz que, aunque imperfecta, ubica en el centro a las víctimas del conflicto armado, y dada la presión y permanentes demandas del movimiento de mujeres, feminista y LGBT, es una paz que “presta especial atención a los derechos fundamentales de las mujeres (…) y las personas LGBT” y que “se rige por el reconocimiento de la igualdad y la protección del pluralismo de la sociedad sin ninguna discriminación”1. En ese sentido, no es cualquier paz. Es una paz hecha a pulso, en la que las mujeres y las personas LGBT son reconocidas como ciudadanas plenas, cuyos derechos deben ser garantizados y los efectos diferenciales del conflicto armado reparados.
Por ello la coyuntura actual se nos presenta, a quienes defendemos los derechos de las mujeres y de las personas LGBT, también compleja. No es suficiente con elegir una candidatura que se comprometa a implementar el Acuerdo de Paz, por más fundamental que esto sea. Se trata de elegir una que comprenda que las discriminaciones que enfrentan cotidianamente las mujeres y las personas LGBT hacen parte también de las desigualdades estructurales que han alimentado el conflicto social y la lógica de la violencia en nuestro país, y que comprenda también, que estas desigualdades se acentúan aún más cuando se trata de mujeres indígenas, afrodescendientes, trans y empobrecidas, dados los altos niveles de estigmatización, racismo y clasismo que persisten en Colombia. En otras palabras, que comprenda que la paz nunca es completa si dejamos que se base en exclusiones.
Necesitamos entonces, elegir una propuesta que se comprometa con toda la implementación del Acuerdo. Es decir, que no negocie la salida de ninguno de los enfoques transversales (territorial, étnico y de género), que respete la Constitución Política y las decisiones de la Corte Constitucional en las que se ampara la ciudadanía de las mujeres y las personas LGBT, así como la garantía de sus derechos.
Desde esta perspectiva hay cuatro aspectos claves para analizar las dos opciones presidenciales sobre las que debemos decidir en segunda vuelta: 1. La inclusión de las mujeres y el enfoque de género en los programas de gobierno y los compromisos que cada candidato ha ido asumiendo en campaña. 2. Los discursos generales de sus campañas en redes sociales. 3. Los antecedentes de cada uno —en cargos públicos—, de sus fórmulas vicepresidenciales y los movimientos políticos que los respaldan en lo que respecta a la paz, los derechos de las mujeres y las personas LGBT. 4. Las visiones de género y ciudadanía de los candidatos, candidatas y sus campañas. Estas visiones están en la base de las discusiones sobre igualdad, libertad e inclusión, e impactan todas sus propuestas de gobierno, aunque esto no siempre parezca evidente a primera vista.
1. La inclusión de las mujeres y el enfoque de género en los programas de gobierno
Tanto en el programa de gobierno Colombia Humana, de Gustavo Petro y Ángela Ma. Robledo, como en el de Iván Duque y Marta Lucía Ramírez del Centro Democrático hay propuestas que se dirigen a las mujeres. Sin embargo, el lugar en el que en cada programa se enmarcan estas propuestas es diferente. En el caso del programa Colombia Humana, las propuestas se encuentran en el eje 6 un país diverso y multicolor que supera la discriminación, cuyos contenidos plantean el reconocimiento de la diversidad de ciudadanías, la participación efectiva, la garantía de derechos y la inclusión de la voz de todas las personas. En el caso del programa de Iván Duque, estas propuestas se encuentran en el eje familia cuyos contenidos centrales giran en torno al fortalecimiento de los valores familiares en los que se fomente el respeto a las mujeres.
Aquí se marca una primera diferencia programática relacionada con el enfoque político desde donde se incluye a las mujeres en cada caso, y que puede ser entendido a partir de por lo menos dos elementos: a) Las feministas hemos planteado sin descanso que las mujeres son sujetos sociales y políticos autónomos, ciudadanas por derecho propio, por lo que no es lo mismo hablar de mujeres que hablar de familia; una mujer es ciudadana independientemente de su familia; b) en un Estado Social de Derecho —como el que tenemos desde que se promulgó la Constitución Política de 1991— el respeto a las mujeres, en tanto ciudadanas, se garantiza mediante el goce efectivo de sus derechos y libertades, no mediante los valores familiares o individuales en los que cada persona o familia decida creer. Adicionalmente, la familia de la que se habla en el programa de Duque se presenta en singular, hace referencia solo a la familia tradicional, defendida como valor de la sociedad por el Centro Democrático, en exclusión de los demás tipos de familia.
En relación con las propuestas de cada programa de gobierno2se observa en ambos el tema de la eliminación de las violencias contra las mujeres y la no discriminación en los ámbitos laborales (con énfasis en el trabajo de las mujeres rurales en Petro-Robledo y las mujeres como empresarias en Duque-Ramírez). Otras propuestas de la Colombia Humana son: el poder para las mujeres, con la que hacen referencia a la paridad entre hombres y mujeres en los cargos de gobierno y de la administración pública, así como en las listas de los partidos para las elecciones a cargos de elección popular en los que además se propone la alternancia; maternidad segura y digna; creación del sistema nacional de cuidado en el que se reconoce y otorga estímulos económicos al trabajo de cuidado, a cargo principalmente de las mujeres, cuantificarlo en el PIB y remunerarlo. De manera adicional durante el debate presidencial Las mujeres preguntan3, convocado por el movimiento de mujeres y feminista el pasado 8 de mayo, Petro se comprometió con cinco más que hacen parte de las demandas del movimiento, tales como: justicia con enfoque de género, eliminación del IVA a productos básicos femeninos, etc., y con la implementación del enfoque de género del Acuerdo de Paz.
Otras propuestas de Duque-Ramírez son: prevención del embarazo adolescente; recuperación de las cátedras de urbanidad y cívica para el fortalecimiento de valores; justicia con enfoque de género. Iván Duque no asistió al debate presidencial convocado por el movimiento de mujeres, lo que pone en tela de juicio su compromiso real con ellas. Con posterioridad a este debate y a las críticas realizadas por su ausencia, se incluyeron nuevas propuestas para las mujeres, tales como, participación del 50% en los cargos de primer nivel de gobierno, participación en la formulación del plan nacional de desarrollo y apoyo a mujeres con desempeño excepcional en campos científicos.
En relación a la inclusión de las personas LGBT, el programa de Colombia Humana incluye en el mismo eje en el que se encuentran las propuestas para las mujeres, la propuesta un país respetuoso de la diversidad sexual y de género en la que se plantea que se brindarán garantías plenas a las ciudadanías LGBT con atención a la protección contra la violencia y la discriminación, así como la protección y ampliación de los derechos de las parejas homosexuales en lo relacionado con seguridad social, derechos patrimoniales y adopción. Por su parte, el programa de Iván Duque no incluye ninguna propuesta dirigida a esta población, y, por el contrario, recientes declaraciones de Álvaro Uribe, líder del Centro Democrático y vocero de esta campaña presidencial y expresidente, en la que utiliza el termino de personas no heterosexuales, desconoce la lucha por el reconocimiento y la autoafirmación de las lesbianas, los gais, las personas trans y bisexuales4. Como ya se ha dicho de manera reiterada por las feministas en las discusiones sobre el lenguaje: lo que no se nombra no existe.
2. Los discursos generales de ambas campañas presidenciales en las redes sociales
Adicional a los programas de gobierno de cada candidatura, una parte fundamental de las campañas tiene que ver con lo que se plantea en los debates y demás interacciones con electores y electoras. En estos, se dejan ver las diferentes posiciones sobre el género y el rol de las mujeres que cada uno y una tiene. Dada la alta interacción en redes sociales de los dos candidatos presidenciales y sus respectivas vicepresidentas, resulta interesante resaltar algunos aspectos presentados por el Polígrafo de Género basado en los discursos on-line de todos los candidatos5 días antes de las elecciones de primera vuelta.
Ángela Robledo es quien más menciona a las mujeres en sus redes. Las nombra en sus discursos como la fuerza de la vida y la fuerza de la paz. Las relaciona con derechos y diversidad, con su papel en la construcción de paz, incentiva la participación de las mujeres en la política y el activismo colectivo para enfrentar la desigualdad de género, y las menciona en reflexiones sobre el rol de las mujeres en lo doméstico, el maltrato y el rechazo a la violencia sexual. Marta Lucía Ramírez es la segunda fórmula vicepresidencial que más menciona a las mujeres en redes, las nombra de manera permanente como principales víctimas de las FARC. Rechaza todas las violencias en su contra, y enfatiza en el rol de las mujeres como impulsoras del desarrollo económico en su programa. Sus ejemplos sobre empoderamiento los relaciona con las mujeres venezolanas de la oposición.
Por su parte en cuanto a los candidatos presidenciales, Petro es quien menos nombra a las mujeres en sus discursos on-line y cuando lo hace, lo hace en referencia a la democracia completa, el empoderamiento y la igualdad de derechos. Es el candidato que mayor uso tiene del lenguaje incluyente y hace referencia a las mujeres LBT, campesinas e indígenas. Duque por su parte, ocupa el segundo lugar en menos menciones a las mujeres en redes. En sus discursos on-line se resalta a las mujeres como motor económico y de desarrollo principalmente, y en rechazo a las violencias que las afectan.
Estos elementos permiten evidenciar que son las vicepresidentas las que ponen en los discursos a las mujeres y la agenda de género, aunque lo hagan desde perspectivas muy diferentes. En cada campaña el rol con el que se asocia a las mujeres es diferente y es, particularmente en la campaña de Petro-Robledo, en la que se hace referencia a la diversidad de las mujeres.
3. Antecedentes de los candidatxs sobre derechos de las mujeres y las personas LGBT, y la paz
La puesta en marcha de una propuesta de programa de gobierno requiere, entre otras, de altas dosis de voluntad política, particularmente en aquellos aspectos y temas que suelen no ser considerados prioritarios en las agendas de quienes gobiernan. Es por ello por lo que se hace pertinente conocer la posición que, en el pasado, en el ejercicio de cargos públicos, los candidatos y candidatas han tenido en relación con los temas que hemos venido abordando y de compromisos adquiridos en la materia.
Gustavo Petro fue Alcalde Mayor de Bogotá. En su periodo se crea la Secretaría Distrital de la Mujer como cabeza del sector mujeres del Distrito. La Secretaría es resultado de un compromiso adquirido en su campaña con el movimiento de mujeres de la ciudad. Incluye en su plan de desarrollo el programa Bogotá Humana con igualdad de oportunidades y equidad de género para las mujeres, así como el proyecto ejercicio pleno de los derechos de las personas LGBT. En desarrollo de ambos, crea la Subdirección de asuntos LGBT en la Secretaría de Integración Social desde donde se pone en marcha el Centro de Ciudadanía LGBT Sebastián Romero. Se aumenta el número de casas refugio para mujeres víctimas de violencia de género en cumplimiento de la Ley 1257 de 2008.
En su labor legislativa en el Congreso de la República6, dos periodos como Representante a la Cámara y uno como Senador, los proyectos de ley en los que participó como autor estuvieron centrados principalmente en la memoria del conflicto armado, la no repetición del paramilitarismo, el derecho a la igualdad y reformas al sistema educativo. Votó de manera favorable los proyectos de ley referentes al matrimonio igualitario7.
Ángela María Robledo fue directora del Departamento Administrativo de Bienestar Social de Bogotá – DABS8 y Representante a la Cámara en el Congreso de la República en dos periodos consecutivos. En su actividad legislativa participó como autora de proyectos de ley centrados en la creación de las comisiones de equidad de género de los consejos municipales y las asambleas departamentales, la eliminación del servicio militar obligatorio, el desarrollo de los principios de alternancia, paridad y universalidad para la consecución efectiva de la participación de las mujeres, y en los que derivaron en la Ley 1719 de 2014 de garantía a la justicia para las mujeres víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado, la Ley 1788 de 2016 que garantiza el derecho prestacional del pago de prima para las trabajadoras domésticas y la Ley 1542 de 2012 que elimina el carácter de querellable de los delitos de violencia intrafamiliar e inasistencia alimentaria dentro del Código Penal. Fue copresidenta de la Comisión de Paz del Congreso y desde allí apoyó el proceso de paz con las FARC y el proceso de paz con el ELN.
Iván Duque fue Senador en el Congreso de la República en el actual periodo. Su actividad legislativa estuvo centrada fuertemente en la participación como autor de proyectos de ley en temas de la justicia penal militar y la creación de un tribunal nacional para la fuerza pública. Así mismo, en proyectos de ley en los que se otorga al presunto padre biológico derecho para que inicie autónomamente acciones de impugnación de la paternidad y participó en el proyecto que derivó en la Ley 1822 de 2017 en la que se amplía la licencia de maternidad.
Marta Lucía Ramírez ha sido Ministra de Relaciones Exteriores, Ministra de Defensa y Senadora de la República en un periodo (dejó su curul un año antes de la terminación). Como Ministra de Defensa fue la encargada de liderar el proceso de formulación de la Política de Seguridad Democrática del gobierno de Álvaro Uribe. En su actividad legislativa gran parte de su participación como autora de proyectos de ley estuvo centrada en temas de seguridad y defensa nacional desde los planteamientos de la seguridad democrática, en las sanciones para la utilización de menores de 18 años en actividades delictivas. Participó como autora con la bancada de mujeres del Congreso de la Ley 1257 de 2008 sobre prevención, atención y sanción de las violencias contra las mujeres.
Tanto Iván Duque como Marta Lucía Ramírez en su calidad de integrantes del Centro Democrático rechazan el Acuerdo Final de Paz y plantean modificaciones al mismo. Fue la única bancada que apoyó en su totalidad en el Congreso de la República el proyecto de Viviane Morales —hoy aliada de esta campaña presidencial— que buscaba convocar un referendo contra la adopción de niños y niñas por parte de parejas del mismo sexo9. Varios de los actuales aliados de la campaña presidencial se opusieron a la inclusión del enfoque de género en el Acuerdo de Paz y fomentaron el voto por el no en respuesta a lo que denominaron la ideología de género.
Finalmente, para terminar esta reflexión, es fundamental mencionar que por primera vez en la historia de nuestro país una mujer tendrá el cargo de vicepresidenta, lo que es importante desde la perspectiva de la participación de las mujeres en la política y el ejercicio del poder. No obstante, el hecho de que haya una mujer en este cargo no garantiza por sí mismo la inclusión del enfoque de género y de derechos de las mujeres colombianas, para ello se necesita una mujer que conozca y represente la agenda política de las mujeres.
Los tres aspectos aquí desarrollados, permiten evidenciar las visiones de género y ciudadanía sobre las que se basan los dos programas de gobierno. Estas visiones no solo impactan en el tipo de propuestas dirigidas a las mujeres y las personas LGBT, impactan también el modelo político, económico, social, etc., que cada candidato propone para el país, pues indudablemente son el reflejo de sus convicciones sobre las relaciones humanas, la igualdad y la justicia.
No existe la candidatura perfecta. Aquella que reúna todas las expectativas de igualdad, paz y equidad. Sin embargo, entre las dos propuestas de gobierno que tenemos para optar, la Colombia Humana reúne mayor experiencia y compromiso de trabajo en estos temas, y mayor cercanía al enfoque de derechos y de ciudadanía plena, aunque haya aspectos aún en los que deben profundizar.

*Samira Fajardo es socióloga, Mg. Política Social, especialista en género y políticas públicas, adelanta estudios doctorales en la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente se desempeña como Oficial de Incidencia de Fokus en Colombia -Foro de Mujeres y Desarrollo Noruego-, en el Programa 1325 sobre mujeres, paz y seguridad.
Ha sido docente investigadora de la Facultad de Sociología de la Universidad Santo Tomás; investigadora de la Escuela de Estudios de Género de la Universidad Nacional de Colombia y de la Facultad de Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá. Ha sido también consultora de organizaciones y plataformas de mujeres y feministas en Colombia, y ha estado vinculada en varias oportunidades a la política pública de mujeres y equidad de género de Bogotá.
    1. Así se encuentra reconocido en el preámbulo e introducción del Acuerdo y se concreta a través de 100 medidas específicas incorporadas a lo largo del mismo. ↩
    2. Un análisis detallado de cada propuesta, su viabilidad y su coherencia con el resto del programa supera el alcance de este artículo. Se recomienda para ello consultar materiales como los de SietePolas con su semáforo electoral: https://sietepolas.com/2018/06/01/segundavuelta/#more-903 ↩
    3. Para conocer los compromisos adquiridos por lo candidatos se recomienda consultar: https://cddcolombia.org/es/novedades/los-compromisos-de-los-candidatos-en-el-foro-presidencial-las-mujeres-preguntan ↩

http://kaosenlared.net/colombia-las-mujeres-y-las-personas-lgbt-tambien-nos-estamos-jugando-la-paz-en-estas-elecciones/

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